Política, Libros, Redes Sociales (y poca materia gris)

Desde que Barak Obama aplastó a McCain con su ya legendaria campaña “Yes We Can”, completamente sustentada en el uso de las redes sociales, todos, absolutamente todos los políticos y los estrategas de marketing electoral se avalanzaron sobre los medios 2.0 como si acabaran de descubrir la piedra filosofal. Pero la historia que siguió después de la apoteósica asunción del primer presidente  afroamericano de los Estados Unidos, nos dejó tres enseñanzas básicas:

  1. Para ganar unas elecciones no basta con hacer una campaña brillante ni estar en todas las redes sociales: también tienes que tener un candidato capaz de despertar entusiasmo en las masas.
  2. Que un candidato sea popular en las Redes Sociales, sea cool y tenga otro color de piel no garantiza que al ser Presidente mienta menos que los otros.
  3. Al final no importa quién gane las elecciones, el Establishment siempre se las arreglará para tener el gobierno bajo su control.  

El tema es que desde el 2008 hasta hoy, todas las campañas electorales han estado en mayor o menor medida diseñadas por los nuevos Gurús 2.0, que si bien no siempre logran hipnotizar a las masas de electores, claramente han logrado hipnotizar a los políticos que los contratan. Tal es el caso del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional de México, Enrique Peña Nieto, que el pasado 3 de diciembre se hiciera mundialmente famoso por su fallida intervención en la Feria del Libro de Guadalajara, donde estaba presentando su propio libro. Vean lo que sucedió:

Tras ver el video que recorrió todos los noticieros del mundo, se me ocurre que defenestrar a Peña Nieto es demasiado fácil: es un personaje turbio, de poca credibilidad y notoria torpeza. Pero lo que no puedo dejar de pensar en qué extraño viaje lisérgico andaban sus asesores para ocurrírseles llevar a este hombre (que además tiene varios antecedentes similares: uno de ellos durante una entrevista con Univisión, cuando no supo explicar la causa de la muerte de su esposa) a dar una conferencia y a presentar su libro, nada menos que en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Se me ocurre que llevar allí a un político de la calaña de Peña Nieto es como llevar al dueño de la flota ballenera japonesa a dar una charla en la convención anual de Greenpeace. Lo único sorprendente sería que todo saliera bien. Pero además, repasando el video, uno nota que Peña Nieto asistió como un corderito que marcha al matadero, sin la menor preparación para lo que se iba a enfrentar. Y hay que agregar que los periodistas lo trataron con guantes de seda, porque la situación se prestaba para preguntas mucho más picantes que las que hicieron. Pero…¿a ninguno de sus asesores se le ocurrió que le iban a preguntar sobre los libros que había leído? No sé, estaba presentando un libro en una feria de libros…era medio lógico no? ¿Fue un acto de soberbia o en su equipo de asesores de comunicación son todos unos improvisados?

La reacción al desliz no se hizo esperar: #libreríaPeñaNieto fue un hashtag que arrasó ese fin de semana en Twitter, proponiendo libros con títulos y autores alterados, en referencia a su confusión sobre el libro de Carlos Fuentes: la Silla del Aguila, que Peña Nieto atribuyó a Enrique Krauze. Además los más fanáticos crearon un Meme de la popular campaña de Librerías Gandhi (las más conocidas de México) sobre la metida de pata del candidato.

Algunos de los twits más ingeniosos con este hashtag fueron:

@TaniaValladares: “La insoportable levedad del gel” #LibreríaPeñaNieto

@chicafreak_82: “No leí la Biblia completa…cuando llegué a eso del No Robarás perdí el interés” #LibreríaPeñaNieto

@LetiziaGomez Buenas noches amigos.. “¿Le gustan las obras de Shakespeare? me gustan más las de su hijo Shakespirito” #LibreriaPeñaNieto

@LeticiaReynoso “Alguna vez leí algo de Martin Burger King” #LibreriaPeñaNieto

@robertoplata “No le regales tu voto a Peña Nieto, mejor regálale un libro”. #LibreriaPeñaNieto

Hasta aquí las cosas podrían haberse quedado en un papelón horrible y en un serio deterioro de la imagen pública de Peña Nieto, pero entonces quedó demostrado que la estupidez carece de límites, porque en plena madrugada entró en escena la hija de Peña Nieto, Paulina, y su noviecito, quienes aprovecharon sus cuentas de twitter para insultar a todos los que criticaban al candidato. Y si a esas alturas la cadena de ironías sobre el candidato del PRI parecían empezar a debilitarse, la intervención de la nena y su novio tuvo el efecto de un bidón de nafta arrojado sobre las brasas.

Al cabo de un par de días el candidato del PRI salió a pedir disculpas públicas por los insultos de su hija, pero ya estaba más que claro que el daño era irreversible.

Enrique Peña Nieto tiene una excelente página conectada a las redes sociales más importantes, todo muy bien programado  y cuidadosamente diseñado. Pero no me puedo imaginar una peor campaña de social media que la que está teniendo. Y de eso, el único responsable, es su equipo de comunicación.

Todos queremos estar en las redes sociales. Sí, es mágico estar ahí, conectado con millones de personas, no? Pero son muy pocos los que tienen claras las implicaciones. Y todavía menos los que están dispuestos a asumirlas. Si te han dicho que tener presencia en las redes sociales es colgar una linda campaña en Youtube, abrir una página bien diseñada en Facebook y crear una cuenta de twitter para promover tu negocio o tus ideas, entonces alguien te está robando el dinero.

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