La vergüenza de los Laszlo

Ilsa-Lund-and-Victor-Laszlo-casablanca-9494787-720-540

Lo más probable es que si Victor Laszlo hubiese existido fuera del mundo del celuloide, hoy estaría revolviéndose en su tumba.

Pobre Víctor. Peor que las torturas de la Gestapo, mucho peor que los cuernos de Ilsa Lund y sus noches degradantes en un patético bar americano de la costa de Marruecos, debe ser descubrir a esta oscura pariente húngara, dispuesta a arruinar la impecable trayectoria de su apellido pateando niños y haciendo zancadillas a padres que huyen con sus hijos en brazos.

Pobre Víctor. Él, que supo escapar de campos de concentración, que se enfrentó a Hitler, que ayudó a miles de refugiados de toda Europa, no merecía que su nombre terminase sepultado por el de Petra.

Pero no hay nada que hacer. Petra Laszlo tuvo sus quince minutos de fama y alcanzó la gloria. En realidad le sobraron catorce. Un minuto fue más que suficiente para que jamás nos olvidemos de ella.

Laszlo en húngaro significa “el que gobierna con gloria”. Muy apropiado.